Embarazada en Japón (1)

Cuando supe que estaba embarazada no me paré a pensar en el lugar donde nacería mi bebé. Dí por hecho que lo haría en Tokio. No me planteé otra posibilidad. Si vivo aquí, ¿dónde me voy a ir? Es verdad que si mi lugar de residencia hubiera sido un país con escasas garantías sanitarias, me lo hubiera pensado pero la tranquilidad que Japón me ha dado en ese sentido, evidenciaba dónde nacería M.

Debéis saber que la sanidad pública en Japón funciona con un sistema de copago. Esto se traduce en que cuando vas al médico tienes que pagar entre el 10 y el 30 por ciento (dependiendo de si eres anciano, etc) PERO no para todo: dar a luz no está cubierto por el sistema sanitario japonés y estamos hablando de un proceso que va desde los 6.000 eurosen adelante (dependiendo del hospital que elijas, habitación individual o compartida, parto natural o cesárea, epidural, estancia…). Por eso existen otras vías para apoyar a las familias económicamente. En Tokio, dependiendo del distrito, hay aspectos que cambian. Yo os voy a hablar únicamente de mi experiencia y no centrándome sólo en el aspecto monetario.

Lo primero que tuve que hacer cuando me quedé embarazada fue personarme en la oficina de mi distrito para informar de mi nuevo estado. Por suerte, cuentan con personal que habla inglés. Muy amables, durante una hora y media, ocurrió lo siguiente:

  • Recibí una docena de documentos informativos sobre dar a luz, cómo prepararse, teléfonos de información por si me sentía mal, lugares a los que acudir para conocer a otras embarazadas, talleres… También de cara al postparto: sitios en los que pasar el día con tu bebé donde te ayudan, comes con otras mamis, imparten clases varias y, algo que me pareció fabuloso, un teléfono para hablar con alguien sobre tus sentimientos como madre, tus miedos…
  • Me dieron una quincena de cupones de descuento de varias cantidades (entre 30 y 150 euros) para utilizar en mis visitas al ginecólogo.
  • También me realizaron un cuestionario y me hicieron varias preguntas personales: querían saber quién estaría conmigo durante el embarazo, parto y postparto, quién me podría ayudar… También mi estado psicológico.
  • Y fue allí donde me entregaron el distintivo que todas las embarazadas llevan en Japón colgado del bolso y que tan simpático me parecía. Lo que pone significa  “dentro de mí hay un bebé” y “protégeme del tabaco por favor”.

El siguiente paso fue buscar un ginecólogo que hablara inglés y elegir la clínica en la que M nacería. En este punto se abrió un abanico de posibilidades que me dejó alucinada aunque usando el filtro del inglés, ya descartamos muchísimos sitios. Y que sí, que yo “hablo japonés” pero términos médicos o posibles situaciones complicadas, mejor en inglés (aunque a veces el doctor las buscaba en castellano). Hospitales grandes, clínicas pequeñas… Al final nos decantamos por una clínica que se dedica únicamente a todas las atenciones durante el embarazo, el parto y el mes posterior. Allí sólo hay mamis embarazadas, bebés, padres, (abuelos españoles)  y familias felices. Fue gracioso saber que teníamos que “reservar” la estancia con unos 4 meses de antelación. Además, seleccionar el tipo de habitación. En este caso eran todas individuales pero tenías que elegir si querías una en la que pudiera quedarse a dormir alguien o no.

Conclusión: dar a luz en Japón es (o puede ser) un desembolso tremendo: las consultas al ginecólogo no las cubren del todo los cupones, tienes que pagar el parto, elegir si quieres con epidural (lo que incrementa unos 1.700 euros la factura dependiendo del lugar) y los costes de tu estancia. Lo habitual es estar cinco días hospitalizada después de dar a luz.  Si quieres, puedes quedarte más. PERO, para afrontar este pago, el gobierno japonés te da (o ingresa directamente a la clínica) alrededor de 3.500 euros. A esto hay que sumarle las ayudas que las empresas dan a los trabajadores que van a ser padres/madres. A veces cubren el cien por cien de los gastos. Por esto os decía que puede ser un desembolso tremendo. Claro, todo depende del tipo de empresa para la que el padre o la madre trabajen, condiciones del contrato, etc.

Una vez que el bebé ha nacido, durante los primeros tres años recibes mensualmente unos 125 euros. De los tres a los quince, alrededor de 85 euros al cambio.

Creo que os podéis hacer una idea. De todas formas el próximo miércoles os contaré más en detalle mi experiencia, no sólo por haber dado a luz en Tokio a M, sino por haber sido mami.

¡Última cosa! El pequeño M no tiene la nacionalidad japonesa. Tanto su padre como su madre somos ciudadanos españoles y el hecho de que nazca en territorio nipón no te facilita el pasaporte japonés.

Creo que M me reclama… ¡Hasta la semana que viene!

 

¿Te gustaría comentar algo?