Quiero alquilar un piso en Tokio, ¡por favor!

Lo de buscar piso en cualquier lugar del mundo no es la tarea ni más divertida ni más fácil, vale. Somos extranjeros y entiendo que algún propietario no confíe en nosotros, vale. Entregamos todos los papeles y hay algo que no les gusta (aunque no te dicen el qué exactamente), vale. Parece que nos aceptan y, en el último minuto, después de 8 días de papeleo, el propietario se lo piensa mejor y dice que no nos lo alquila, vale. Pues no, no vale. ¡Vale ya!

De todo lo que he vivido este mes en Tokio, lo peor y lo más negativo, con diferencia, ha sido la búsqueda de piso (y lo que queda). Aquí funcionan así: vas a una agencia que tiene acceso a numerosas bases de datos que almacenan los cientos y cientos de pisos que alquilan en Tokio, buscas con una persona que te traduce lo que pone (todavía no leo japonés… todavía) yeliges los pisos que quieres ver. Para ello, hay que llamar uno por uno y preguntar si aceptan extranjeros y si se pueden visitar. En este punto no se trata directamente c

 

on el propietario; hablas con las empresas que gestionan esas enormes bases de datos y que se encargan de facilitar el acceso directo al piso (son los mediadores entre el propietario y la agencia que me atiende a mi). Si puedes visitarlos y si aceptan a españoles (casi siempre preguntan la nacionalidad) te dan unos códigos y ¡en marcha!.

Llegamos a uno de los pisos y, ¿quién nos abre? Pues… allí no aparece ni el propietario ni el responsable de la agencia directa que alquila el piso. «Tenemos que encontrar un candado —me dice mi agente— ¿un candado? —sí— ¡aquí, aquí está!».¡Sorpresa! Entonces, hay que meter el código que le han facilitado al agente en la llamada y, al abrir el candado, encontramos la llave o la tarjeta que nos permite entrar al piso. Lo vemos y, me gusta. «¡Quiero vivir aquí!». Vale. Bien… aquí empieza el infierno.

No es “lo quiero” y entregar nóminas, datos, fotocopias y tener la llave en tu mano en unos días. No. Hay que pasar 3 filtros: el de la súper agencia de la base de datos que nos ha dejado ver el piso, el de la aseguradora y el del propietario. Hasta ahora, hemos intentado alquilar 5 pisos (después de ver 28). ¿Resultado? Negativo. Que si la aseguradora no quiere, que si el propietario (después de tener el visto bueno de la agencia y de la aseguradora) se echa para atrás… O directamente que no, y punto.

¡Qué tengo que hacer para que me alquilen un piso!. No lo entiendo, presentamos avales, visados, todo lo que nos piden pero nada. Y, encima, aceptamos pagar un mes o dos de fianza y uno o dos meses de lo que ellos llaman key money: un dinero que pagas al propietario ¡agradeciéndole que te alquile el piso! ¡Acabáramos! Pues, ni aún así. Y no, no os penséis que intentamos alquilar mansiones o áticos con vistas al Palacio Imperial o pisos enormes. ¡Ja!. Aquí son pisos muy pequeños (estamos buscando de 40 metros cuadrados) y muy caros aunque, todo hay que decirlo, muy bien cuidados y conservados.

Cuando tenga mi hogar japonés, prometo un post feliz y emocionante pero de momento…

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