¡No a los rayos de sol en Japón!

Mientras que los españoles estamos vuelta y vuelta en la playa para conseguir un bronceado estupendo, las japonesas se compran todo lo que encuentran a su paso para protegerse del sol. Reniegan de los rayos de sol. La piel blanca es un signo de belleza, cuanto más blancas, mejor. Por eso cuando el sol luce radiante, el paraguas es el complemento perfecto, es un must have.

Y no, no os penséis que el mismo que utilizan para la lluvia lo aprovechan para evitar el sol. No es viable. Son distintos. Cuando llueve, casi todos llevan un paraguas transparente que venden en cada esquina del país  y que cuesta unos 3 euros; cuando sale el sol, el modelo cambia por completo. Lógicamente son opacos y hay de todo tipo, ¡es un mundo!… Un mundo para las japonesas porque ellos sólo usan paraguas cuando llueve. Bien. Paraguas para el sol. Tampoco es para tanto ¿no? Vale. Tengo más y… os va a encantar.

¡Manguitos! Se cubren los brazos y las manos, ¡sólo los dedos quedan al descubierto! No dan calor pero es una sensación extraña la de ir tan tapada cuando los termómetros marcan 40 grados. No hace falta que os diga que también hay de todos los modelos, tallas y colores.

Está bien. Paraguas y manguitos contra los rayos de sol. Aquí ya sí que podríamos  finalizar el post de hoy. ¿No me digáis que no es curioso? Vale. Queréis más…

¡Tachán! Manguitos acompañados de una visera con máscara facial. Este último complemento sustituye al paraguas y hace más necesario el uso de los manguitos (el paraguas cubre parcialmente los brazos) La primera vez que vi una me quedé alucinada, «¿qué demonios es eso?», pensé. Quizá era para protegerse del aire o  para evitar que los mosquitos les entraran en la boca o en los ojos cuando van en bici. Pero no. La siguiente imagen es reveladora.

Protegen su rostro del sol, andando o en bici y, he de decir, que se nota. Su piel es envidiable; piensas que una mujer ronda los 40 y resulta que tiene 47 ó 50. Se cuidan mucho aunque, para mi gusto, su piel es demasiado blanca. Sin embargo para ellas es tan importante que los paraguas, los manguitos y las viseras con máscara facial no son suficientes. Utilizan hasta cremas blanqueadoras de piel. Sí. Lo que estáis leyendo. Este verano, sin ir más lejos, leí en el periódico que 2.250 japonesas -según el fabricante-  habían sufrido “problemas serios” dermatológicos por el uso de un producto dedicado al blanqueo de la piel.

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