Un día en la isla sagrada de Miyajima

Seguramente muchos de vosotros habéis visto esta imagen en alguna ocasión. Es una de las tres vistas más emblemáticas de Japón.

Torii de Miyajima

Bienvenidos a la isla de Miyajima, situada a 50 km de Hiroshima (¿os acordáis del día que pasamos allí?). Se trata de una isla sagrada Patrimonio de la Humanidady uno de los lugares que el turista no debe dejar de visitar. Está plagada de templos budistas y sintoístas. Claro que no os voy a hablar de todos ni tampoco del más importante, el Santuario Itsukushima; quiero destacar el Templo budista Daisho-in, ‘escondido’ entre la naturaleza y al que llegas después de subir un poquito la montaña. Todos sus edificios son muy antiguos, te sorprendes con los sonidos de la oración y ofrendas y estatuas por todas partes; también, colores viejos pero increíbles que hacen que ese lugar sea especialmente mágico. Me encantó y volveré.

Templo Daisho-inPues bien, en los lugares mágicos suceden cosas mágicas… Cuando nos disponíamos a entrar en el templo un señor japonés, de unos 70 años, se acercó a nosotros y nos indicó un camino lateral. Nos acercamos junto a él y nos encontramos con esto.

Camino de estatuas de buda en el Templo Daisho-in

¡Un camino de estatuas de buda! No sabéis qué sorpresa tan agradable nos llevamos en ese momento (y la de gracias que le dimos al señor japonés). Recorriendo ese camino llegamos a la zona central del templo. Si alguien va a visitar este templo, que no se olvide de esté camino.

Pagoda de cinco plantas en MiyajimaNo puede faltar en un lugar como este una pagoda. Tiene cinco plantas y está justo al lado del Senjokaku, el pabellón de los mil tatamis (lo podéis ver en la imagen superior de la izquierda).

El reclamo culinario de la sagrada isla son sus ostras, cocinadas de varias maneras. Las probé rebozadas y al vapor. Me quedo con las primeras, buenísimas.

Ostras en Miyajima

En Miyajima te puedes quedar a dormir -y me han dicho que es muy especial sobre todo en un ryokan– pero con un día entero es suficiente. Llegas por la mañana con la marea baja, te “pierdes” por la isla y cuando llega la tarde disfrutas de una imagen bien distinta. La marea sube…

Maite García Almazán y el Torii de Miyajima

Me encantó este momento y pensé en compartirlo con vosotros (aunque en este post ya me habéis podido ver en otra imagen, ¿alguien se había dado cuenta?)

CURIOSIDAD. Antiguamente, al ser una isla sagrada, estaba prohibido nacer, dar a luz y morir en Miyajima por lo que las mujeres no podían entrar y los ancianos eran evacuados para que murieran en otro lugar.

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